Respeto vs imposición.
¿Qué ha vuelto a pasar en Jerusalén? ¿Qué ha vuelto a pasar en Iraq? ¿Qué pasó en Estambul? ¿Qué pasa en Alepo? ¿Qué pasó en Berlín? ¿Qué pasó en Niza? ¿Qué pasó en Bruselas? ¿Qué pasa en Siria, Venezuela? ¿Qué pasó en París? ¿en Madrid, Nueva York? ¿Qué pasa en las continuas guerras locales de África? ¿Qué pasa en Ucrania, en Corea del Norte, en Israel, en la antigua Yugoeslavia, en Vietnam? ¿Qué pasó en el comunismo soviético, en el nazismo de Hitler, en la guerra del 14? ¿Qué pasó en las guerras carlistas, en la guerra de secesión americana, en la conquista del oeste en Norte América, en las guerras de independencia de las colonias españolas, francesas, inglesas? ¿Qué pasó en las guerras franco-prusianas, en las guerras napoleónicas, en las guerras contra los turcos, en las guerras de religión europeas, con nuestros tercios y el cisma? ¿Qué pasó en la colonización de América por España? ¿Qué pasó en Al-Ándalus, en la guerra de los 100 años, en las incursiones vikingas? ¿Qué pasó con los mogoles? ¿En las guerras carolingias? ¿Qué pasó en episodios del imperio romano, en Cartago, en las guerras persas? ¿Qué pasó con los hititas, con los asirios? ¿Qué pasó en Judea, en Babilonia, en la China imperial, en el Indo, en Egipto?…. ¿Qué pasa a veces en algunas personas de cualquier época de la historia?
A lo largo de la historia, en los momentos en los que alguien, sea quien sea, trata de imponer sus creencias, sus intereses, creyendo que los suyos son los verdaderos, los únicos y sin comprender al otro, genera: odio, barbarie y guerra.
Esto no es nuevo en la evolución histórica del hombre, ambos modelos, el del respeto y el de la imposición han coexistido:
  • El modelo cultural de la imposición: Basado en la conquista territorial, en la subyugación de las personas y los pueblos conquistados, en el absolutismo, en la esquilmación de los recursos locales y en la persecución de las ideas.
  • El modelo cultural del respeto: Basado en el comercio, en la consideración a las personas y pueblos con los que comercian, en la democracia, en la generación de desarrollo mutuo y en el impulso de nuevas ideas.
(Jacques Pirenne en su Enciclopedia de la Historia Universal ya nos habla de las culturas marítimas y comerciales como cercanas al modelo de respeto-apertura y de las culturas continentales de conquista como cercanas al modelo de imposición)
La lucha entre ambos modelos felizmente se salda una y otra vez a medio plazo con la prevalencia del modelo del respeto-apertura, el modelo más cercano a los principios acaba venciendo: las democracias occidentales frente al nazismo, el sistema de comercio inglés frente a momentos mercantilistas del sistema del impero español, la revolución francesa frente al absolutismo, el originario sistema romano frente a Cartago, Grecia en general frente al imperio Persa, etc…
En los momentos más duros aparece algo en el ser humano, como una conciencia esperanzadora que nos alumbra en elegir el modelo del respeto.
Conozcamos el modelo del respeto, tratemos de encontrar los valores basados en los principios y actuemos.
Podemos cada uno hacerlo en nuestro entorno, cada uno en nuestro nivel de influencia, en nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestra empresa, en nuestras amistades, en nuestra involucración política, en nuestras vidas.
¡Los fuertes somos quienes respetamos!
Somos los fuertes los que comprendemos que tan importante es para mí lo que yo pienso, como lo que tú piensas para ti, los que tenemos integrado el modelo eficaz de la escucha, la consideración, el coraje respetuoso, la colaboración y la confianza.
Los que tratan de imponer son los emocionalmente débiles, las personas que no han integrado esto y todos sus seguidores incapaces de comprenderlo, las personas que pretenden imponer por la fuerza sus creencias, sus intereses y sus razonamientos únicos en su modelo de imposición, hayan nacido donde hayan nacido.
Mientras no lo comprendan habrá que decirles NO.
También en occidente hay algo que hacer, no todos los valores basados en principios están en nuestros actos y no todas las personas, empresas, multinacionales globales y políticos comprenden el modelo eficaz del respeto. Nuestros intereses de bienestar occidental no siempre están basados en estos valores con las demás personas y pueblos. El dinero, el poder y la riqueza sin armonía, genera este caldo de cultivo.
El problema son las personas que no tienen integrado esto, no las religiones, el problema son las personas emocionalmente débiles, los débiles, algunas con poder momentáneo basado en el modelo ineficaz de imposición.
Cambiemos cada uno y tal vez los otros también cambien, mientras lo hacen tendremos que defender este modelo eficaz del respeto, habrá que defenderlo frente a la barbarie, defenderlo con coherencia y con justicia, con esta justicia también basada en valores, proporcional y eficaz, esperando que en algún momento todo esto sea comprendido también por ellos.
Benjamín Zorrilla
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