Existe un problema cuando personas altamente ineficaces consigo mismas tratan de ser eficaces con los demás. Son las personas tóxicas, personas que están tratando de tener éxito en una realidad interdependiente como es la habitual, sin ni siquiera ser eficaces con ellas mismas.

Estás personas pueden hablar de relación, de respeto, de colaborar, de trabajar en equipo, de liderar, incluso de amar. Hablan de ello porque algo han oído o porque tratan de utilizar técnicas para conseguirlo, pero en realidad no lo llevan integrado en su carácter. Posiblemente nunca han comprendido el significado del auténtico respeto, ni de la existencia de los diferentes puntos de vista, ni de la auténtica consideración por los demás.

Las personas tóxicas creen que la realidad puede adecuarse fácilmente a su criterio e intentan imponer sus creencias o sus pensamientos, ya que solo ven que existe una perspectiva de la realidad, la suya.

A veces tienen gran determinación y coraje en conseguir sus propios objetivos, lo cual les hace atractivos-as, aunque con una visión poco armoniosa de sus valores, dando excesiva importancia a alguno en concreto en perjuicio de otros importantes. Esta falta de armonía es clave, son infelices aunque parezca lo contrario y son incapaces de darse cuenta.

Valores basados en principios

Valores basados en principios

Son personas que intentan manipular, pero además paradójicamente son muy influenciables y manipulables, ya que, cuando toman otra opinión no suya como válida, creen férreamente en ella, pensando de nuevo que es la única.

Este tipo de personas tóxicas tiene una gran necesidad de convertir a los otros en «clones» moldeados a sus pensamientos únicos, no comprenden que la fuerza misma de la relación se basa en los distintos puntos de vista e identidades.

Existen diferentes identidades y todas son creativas. Igualdad y uniformidad no los son, acaba con el entusiasmo creando apatía. La esencia de la sinergia consiste en valorar las diferencias.

Las personas que comprendemos el modelo del buen carácter y la eficacia tenemos humildad y respeto por los demás, tenemos un criterio sano basado en valores y reconocemos nuestras propias limitaciones de percepción, apreciando y valorando los ricos recursos que ponen a nuestra disposición los corazones y las mentes de otras personas.

De hecho, solo podremos influenciar en estas personas tóxicas creyendo que ellos también pueden conseguir su propio cambio. Si queremos que cambien a empujones, jamás lo harán, y acabaremos acercándonos a su modelo, perdiendo toda la eficacia conseguida en nosotros mismos previamente.

Identificar personas tóxicas y cómo decir no

Identificar personas tóxicas y cómo decir no

¡Pero atención! Si estas personas se aferran a su modelo ineficaz, siempre podemos poner el límite sano de nuestra propia dignidad y de los principios, y tratar de hacerles comprender de manera respetuosa que no hay acuerdo. Podremos decir “no” de manera sana y eficaz.

Benjamín Zorrilla

www.buencaracter.com