Tu carácter crea tu destino. “Ethos Antrophos Daimon’. Según Heráclito de Efeso.

  • “Ethos” también “carácter” (xacactér): marca distintiva que se graba.

En este caso hablamos de una marca que se graba en el ser, otorgándole identidad. “Ethos – Carácter” se refiere a una manera de ser, a un modo de ser adquirido, grabado, impreso a través de la “praxis”, de la acción.

El “ethos – carácter” no sólo es una postura meditativa, “ethos – carácter” es sobretodo una disposición o actitud. “Modo de ser para” y también “modo de estar ante” y “de ser con”. Dicho de otro modo: el carácter es el modo de ser y estar, modo de disponerse ante el otro y lo otro, modo de relacionarse con el mundo, a través del modelado consciente de nosotros mismos.

  • “Daimon- destino” [Δαιμων]. “Destino” es incierto, etéreo, igual que otros de los significados de “daimon” como “genio”, “dios”, “semidiós” o su contrario “demonio”, en el sentido griego y pre-cristiano de la palabra.

Recordemos el “daimon socrático”, esa voz que habitaba en Sócrates y que le hablaba desde el interior, esa especie de divinidad o fuerza sobrenatural, clave de la experiencia ética, que marca el sentido del bien y del mal de la vida, eso que hoy conocemos como la voz de la conciencia moral, del imperativo moral, el súper yo como lo llama Freud.
El “daimon” traducido como “destino” nos remite a la causalidad, en inglés un sinónimo de destiny es fate, aquello que tiene un carácter necesario, impostergable, el “fatum”.

Retomamos el fragmento de Heráclito: “Ethos Antrophos Daimon” significa:

“El carácter es el destino del hombre”

El mensaje “ético” de este fragmento según Heráclito nos dice que la acción libre y moral de nosotros mismos, nuestro “carácter”, determinará nuestro “destino”, y a la inversa: nuestro “destino” o “daimon” no es una mera necesidad natural extrahumana sino que justamente depende del “ethos”, del “carácter”, del “modo de ser y de estar”, de la morada interior del hombre. El alma es la morada del daimon decía Demócrito.

Y si el “carácter” es una construcción libre, aunque no todos lo sepan o lo entiendan, ¿cuál es modelo que históricamente comparten los filósofos?
No existe un solo modelo pero podemos estar de acuerdo en que el “ethos-carácter” de Heráclito es el del hombre sabio.

A continuación veamos cuál es el modelo de hombre sabio que tenían las culturas maya y china.

Según los mayas el hombre fue hecho con el método de ensayo y error, lo cual nos habla ya de que el hombre no es perfecto. Primero el hombre de barro se deshizo con el agua (primera edad), luego el hombre de madera (segunda edad) tampoco pudo adquirir la humanidad. No fue sino hasta que se crea el hombre de maíz (tercera edad) que se forma el hombre “verdadero”.

Los hombres de acuerdo con los mayas pueden por su propia acción desarrollar su conocimiento, así la sabiduría no es dada sino adquirida, el hombre se forma a sí mismo, por eso entre los mayas de hoy a los sabios se les denomina “los vivos”, “los que ven” “los que tienen el cerebro en continua apertura”.

Según los chinos en su pensamiento milenario, plasmado es su cada vez más popular I Ching, libro de las mutaciones, nos enseñan a través de sus grandes filósofos Lao Tse y Confucio que el hombre sabio tiene un “ethos – carácter” muy particular. Por cierto Lao Tse y Confucio son asombrosamente cercanos en tiempo con Heráclito s.VI a.C. así como con sus conclusiones sobre la armonía de los contrarios.

El hexagrama de la sabiduría para los chinos, el “ethos – carácter”del sabio, o del filósofo, es aquel de los seis trazos completos (yang) llamado también Ch´ien o lo creativo. Le corresponde la energía primaria, luminosa, fuerte, activa, aperturista, comprensiva, omnipresente, persistente. En su sentido macro cósmico el signo expresa acción creativa de la divinidad. En el mundo humano, la acción creadora del sabio en su esencia más creativa y elevada.

Lo que el logos, en su sentido de conocimiento, era para Heráclito lo es el Tao para los chinos.

El tao es el motor origen del movimiento. Hunab kú para los mayas.
El Tao se basa en la armonía de los contrarios, el ying:  “el lado en sombra de la montaña”, y el yang:  “el lado iluminado de la montaña”.

Igual que Heráclito e igual que los mayas los chinos hermanan el “ethos – carácter”  con la acción, la acción perseverante, la praxis.

Llegamos así de la mano de Heráclito, los mayas y los chinos a la conclusión de que nuestro destino está cifrado por nuestro carácter y de esta conclusión se desprenden dos noticias:

1. La primera es que nuestro daimon o destino no está escrito de antemano, nosotros lo vamos escribiendo a cada instante.
2. La segunda es que ni Heráclito, ni los mayas ni los chinos nos dijeron que eso fuera fácil, si bien yo creo que sí lo es, todos podemos lograrlo.

Aquí está la clave:

Siembra un pensamiento y cosecharás una acción; siembra una acción y cosecharás un hábito; siembra un hábito y cosecharás un carácter; siembra un carácter y cosecharás un destino.

Actualmente estamos infinitamente más avanzados en la tecnología necesaria para comprender todos los factores mejorables en nuestro carácter, nuestro cerebro y sistema hormonal son más conocidos y lo que sabemos a través de la neurociencia y de la programación neuro-lingüística es que estos son moldeables conscientemente por cada uno de nosotros. Nuestro destino está en nuestras propias manos.

En mi libro “Buen Carácter y Eficacia” ofrezco un  proceso ordenado para conseguir este carácter que te facilite conseguir el destino que quieras: personal, grupal y empresarial.

Este es el modelo “Buen Carácter y Eficacia” para alcanzarlo en 5 pasos:

  1. Comprende los punto de vista de las diferentes realidades de cada uno a través de la escucha, fuente de respeto, comprende que no estamos predeterminados, que somos libres de creer en lo que consideremos eficaz. Y que todo esto está en nuestro interior.
  2. Conoce algo el funcionamiento de tus emociones, tras ello conocerás que somos lo que pensamos y no al revés. Potencia tu visión eficaz de la realidad a través de la gratitud y del optimismo. Así nos convertimos en personas pro-activas y dueños de nuestro destino, frente a las personas re-activas y víctimas de las circunstancias.
  3. Integra un conjunto de valores generales basados en principios globales, estos te pueden servir de centro armonioso. Tras todo esto visualiza lo que quieres, ordena por importancia, planifica, esfuérzate y actúa. (Praxis).
  4. Mantén relaciones con los demás de manera que todos ganéis, basadas en la confianza y en el saber decir “no” respetuosamente cuando sea preciso. De esta manera las relaciones serán fructíferas, confiables, generadoras de sinergias creativas. Tu liderazgo será claro y evidente en todos los aspectos de la vida.
  5. Mejora todo esto en sus cuatro versiones: física, espiritual, social y mental. Entrenamiento y práctica.

Con este nuevo carácter, el destino que quieres lo alcanzarás sin darte cuenta, en menos tiempo del que crees y para siempre.

Gracias:

Benjamín Zorrilla

buencaracter.com